Pack de 2 plantas
La frambuesa ártica, tal y como sugiere su nombre, es originaria de las regiones más frías y boreales de Europa, con especial presencia en zonas como Laponia, donde se cultiva con frecuencia porque sus frutos están considerados un auténtico manjar. En inglés se la conoce como Nagoonberry o Nectarberry, y destaca por su porte muy reducido y extremadamente compacto, alcanzando alrededor de 30 cm de altura. Por ello resulta perfecta como cubresuelos, de forma muy similar al Cornejo enano.
Como ocurre con la mayoría de los frutos rojos, agradece una orientación sombreada, sobre todo en las áreas más cálidas, donde puede desarrollarse muy bien a la sombra de otros árboles, en condiciones de sotobosque. En invierno da la sensación de que la planta ha desaparecido, pero con la llegada del buen tiempo rebrota con rapidez, y será a partir de abril cuando empiecen a apreciarse sus bonitas flores de pétalos rosados o magentas.
Debido a su tamaño tan pequeño, no es una variedad especialmente productiva. Aun así, a comienzos del verano —y dependiendo de la climatología de cada zona— aparecen los primeros frutos, que desprenden un aroma intenso y lucen un atractivo rojo oscuro con matices casi morados. Aunque sus bayas son pequeñas, resultan muy dulces y deliciosas; de hecho, en Rusia se las conoce como la “Baya de los príncipes”, y es muy tradicional preparar con ellas mermeladas o jaleas.
La recolección puede prolongarse durante todo el verano, y cuando llega el invierno, sus tallos se secan por completo hasta que la planta vuelve a activarse en primavera.
Las plantas de frambuesa ártica no son totalmente autofértiles, por lo que se necesita combinar 2 variedades diferentes para conseguir una correcta polinización y una buena cosecha. En nuestro caso vendemos las variedades Marika y Tarja.
Pack de 2 plantas
La frambuesa ártica, tal y como sugiere su nombre, es originaria de las regiones más frías y boreales de Europa, con especial presencia en zonas como Laponia, donde se cultiva con frecuencia porque sus frutos están considerados un auténtico manjar. En inglés se la conoce como Nagoonberry o Nectarberry, y destaca por su porte muy reducido y extremadamente compacto, alcanzando alrededor de 30 cm de altura. Por ello resulta perfecta como cubresuelos, de forma muy similar al Cornejo enano.
Como ocurre con la mayoría de los frutos rojos, agradece una orientación sombreada, sobre todo en las áreas más cálidas, donde puede desarrollarse muy bien a la sombra de otros árboles, en condiciones de sotobosque. En invierno da la sensación de que la planta ha desaparecido, pero con la llegada del buen tiempo rebrota con rapidez, y será a partir de abril cuando empiecen a apreciarse sus bonitas flores de pétalos rosados o magentas.
Debido a su tamaño tan pequeño, no es una variedad especialmente productiva. Aun así, a comienzos del verano —y dependiendo de la climatología de cada zona— aparecen los primeros frutos, que desprenden un aroma intenso y lucen un atractivo rojo oscuro con matices casi morados. Aunque sus bayas son pequeñas, resultan muy dulces y deliciosas; de hecho, en Rusia se las conoce como la “Baya de los príncipes”, y es muy tradicional preparar con ellas mermeladas o jaleas.
La recolección puede prolongarse durante todo el verano, y cuando llega el invierno, sus tallos se secan por completo hasta que la planta vuelve a activarse en primavera.
Las plantas de frambuesa ártica no son totalmente autofértiles, por lo que se necesita combinar 2 variedades diferentes para conseguir una correcta polinización y una buena cosecha. En nuestro caso vendemos las variedades Marika y Tarja.
Plantas en maceta P9.